Powered by
Cada mañana, millones de personas cruzan las ciudades de un lado a otro, entre sus casas y lugares de trabajo, configurando una red invisible que les une en trenes, el metro y la conectividad.
Lo que antes era simplemente un tiempo necesario para llegar de un punto a otro, hoy es un escenario en el que la tecnología ha modificado completamente el escenario y el tiempo que se pasa en ese transporte público, haciendo que cada desplazamiento sea una extensión de la vida digital.
“El transporte público siempre ha sido una parte importante de mi rutina”, comparte Zoel Hernández, usuario frecuente de los trenes de cercanías. “Paso alrededor de diez horas por semana viajando a Madrid, y aunque no sean horas de trabajo propiamente dichas, las aprovecho al máximo. Ya no es solo tiempo perdido: respondo correos, planifico, leo, incluso mantengo reuniones”.
Esta historia se replica en miles de vagones cada día, en miles de ciudades europeas y en ciudadanos. Es una buena muestra de ese giro de un modelo en el que la conectividad (más que la velocidad) marca la experiencia de viajar.
La percepción de lo que supone hacer trayecto ha cambiado por completo. Los trenes y el metro son ahora un espacio en el que se dan cada vez más situaciones y usos. Los trenes y el metro se han convertido en oficinas móviles, aulas digitales y cines portátiles.



Este fenómeno, lejos de detenerse, marca récords: en 2023, Europa alcanzó máximos históricos de pasajeros, con más de 200.000 kilómetros de vías y redes de metro moviendo a 60 millones de personas cada día. Para muchas de esas personas, el trayecto ya no es solo un peaje: es donde se resuelve trabajo, se estudia, se disfruta del ocio y, cada vez más, se cultiva la relación con otros a través del entorno digital.
Sin embargo, para que esta transformación de este uso del espacio se haya producido se ha tenido que superar un desafío técnico importante. Aunque la facilidad don la que lo hacemos nos hace pensar que debemos poder conectarnos sin límites, ofrecer ese tipo de conectividad en un tren sigue siendo un reto tecnológico importante.
No en vano, los trenes, túneles y estaciones no son espacios neutros. Es más, las estructuras metálicas dificultan que se propague la señal de telecomunicaciones y las distancias y profundidades de estas infraestructuras obligan a instalar soluciones avanzadas para evitar interrupciones en el servicio. Frente a ello, la llegada del 5G ha supuesto un salto disruptivo, especialmente en redes subterráneas como el metro. Andrea Paniccia, de Cellnex Italia, asegura que, gracias a sus características, “la solución 5G permite una conectividad fluida, sin interrupciones entre el tren y la infraestructura, aportando un gran valor añadido tanto para servicios de datos como para la voz”.



La clave del avance reside en la baja latencia. “En el nuevo sistema 5G debemos priorizar servicios críticos, como la conducción sin conductor o sistemas automáticos de seguridad. Por eso, es imprescindible reducir todo lo posible el tiempo de respuesta entre dispositivo y usuario final”, remarca Paniccia. Esta inmediatez permite controlar trenes de forma remota, gestionar el tráfico urbano y subterráneo, y garantizar la calidad de la cobertura, factores que apoyan el despliegue futuro de la movilidad inteligente.
Una de las respuestas tecnológicas a este reto ha sido el sistema DAS (Distributed Antenna System), clave para dotar de señal estable a infraestructuras complejas como túneles y estaciones.
Sergio Galvano, ingeniero del metropolitano de Catania, explica que este sistema DAS “distribuye múltiples antenas de baja potencia a lo largo del trayecto, en vez de depender solo de unas pocas antenas de alta potencia. Así conseguimos una señal más estable y consistente, que garantiza un acceso a Internet de alta velocidad en todo momento”. En el metro de Catania, por ejemplo, esto permite que tres millones de pasajeros al año tengan conexión fiable incluso en túneles y bajo tierra.
Los operadores y los usuarios ya no temen perder la señal, ni siquiera a gran profundidad.
Esta conectividad ha impactado directamente en la calidad de vida diaria. Vincenzo Orazzo, director general del Metro de Nápoles, reconoce que, la llegada de 5G ha supuesto “una gran mejora para nuestros ciudadanos. Permite mantener la comunicación incluso por motivos personales, laborales, turísticos o de ocio. Y algo clave: te mantiene informado a cada instante”. Por hacernos una idea, solo en Nápoles, 150.000 personas usan a diario el metro, que ahora cuenta con sistemas capaces de mantener la señal incluso en circuitos que discurren 35 metros bajo el nivel del mar.
Si antes mencionábamos la complejidad que suponía dotar de conectividad túneles y vagones del suburbano, ya podemos intuir que el reto de desplegar esta infraestructura bajo el mar en estos dos túneles ha requerido duplicar la instalación de antenas y la planificación de sistemas. “Fue arduo, pero necesario para asegurar esa estabilidad”, admite Orazzo. Al final, la recompensa es evidente, puesto que los trayectos son una extensión real de la vida cotidiana, donde el tiempo se aprovecha (trabajando, socializando, disfrutando) sin límites marcados por la cobertura.



La revolución de la conectividad está provocando cambios también en las costumbres.
Plataformas como Zoom, Spotify o YouTube figuran ya entre las más utilizadas durante los trayectos en tren, acompañadas del correo electrónico y las aplicaciones de mensajería. Ciudades como París, Londres y Barcelona ofrecen desde hace tiempo Wi-Fi gratuito o cobertura 5G en la mayoría de sus sistemas de metro y trenes.



La Unión Europea, consciente de la importancia estratégica del tema, ha fijado un objetivo ambicioso: en 2030, todo tren de pasajeros deberá ofrecer acceso a Internet. Es el reconocimiento definitivo de que la movilidad moderna no se construye sólo sobre vías y vagones, sino sobre redes seguras y conexiones útiles.
No en vano, los trenes y metros son ya una extensión natural de la vida digital. Los viajes en tren y metro se convertirán en una prolongación de nuestra vida cotidiana. Por eso el sistema 5G es indispensable. Nos permite realizar las actividades diarias, tanto sociales como laborales, y avanzar hacia una sociedad completamente conectada todo el día, sin importar que se trate de trabajo u ocio. El transporte ya no es solo un espacio de tránsito, sino un nodo de innovación social y tecnológica que cambia el valor del tiempo.
No te pierdas el resto de capítulos para descubrir la conectividad y la energía en sectores clave.
Un proyecto de La Razón Content para