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Un viaje,
una comunidad

La historia de emprendimiento de Ximena Vargas

Madrid es el destino elegido por muchas personas que buscan transformar una idea en una realidad empresarial. Ximena Vargas, fundadora de la comunidad de viajes para mujeres “De Pasada”, es una de ellas.

Ximena Vargas representa el esfuerzo y la búsqueda de crecimiento personal y profesional que caracteriza al ecosistema emprendedor actual. Nacida en Perú y decidida a explorar nuevas opciones y posibilidades fuera de su país, su historia es la de muchos emprendedores, quien al detectar un problema (la falta de espacios seguros y enriquecedores para mujeres viajeras, en su caso) no se conforma con la inercia, sino que deciden crear algo diferente y ofrecer su propia solución. “De Pasada es una comunidad de mujeres donde diseñamos experiencias de viaje de varios días y también actividades grupales”, explica Ximena Vargas.

La inquietud emprendedora de Ximena nació junto a Lucía, una de sus mejores amigas y compañera de estudios, con quien fundó la iniciativa hace siete años. 

Ambas compartían el deseo de transformar la manera en que las mujeres se relacionan con el viaje. Ya desde sus inicios, el proyecto se concibió como una apuesta internacional; no bastaba con replicar modelos existentes, sino que había que poner en valor una propuesta propia, genuina, capaz de fomentar un intercambio cultural y humano entre sus participantes. “Siempre tuve en mente salir de Perú para explorar nuevas opciones, nuevas posibilidades… Tomé la decisión de venir a Madrid porque sabía que necesitábamos ese impulso para poder expandir De Pasada y vi la oportunidad perfecta”.

El trampolín necesario

El trampolín para ese salto fue EAE Business School, perteneciente a Planeta Formación y Universidades.

Esta institución educativa aparecía en todas sus indagaciones como la mejor opción para materializar esa ambición emprendedora. Ximena Vargas no duda a la hora de enfatizar la relevancia de la formación recibida y de los programas de apoyo al emprendimiento que encontró en Madrid. “Me puse a investigar opciones para saber cuál era la adecuada, que me ayudara a abrirme puertas. Encontré EAE y me gustó mucho porque ya había visto el programa de la incubadora”. Su llegada marcó el inicio de lo que define como una aventura, tanto profesional como vital.

Durante el máster, los cimientos del proyecto comenzaron a consolidarse. Las primeras personas en conocer la idea fueron sus compañeros de clase y los profesores. Más tarde, la estructura de apoyo se amplió gracias a la incubadora de startups de la escuela. 

“Nos acompañaban en la fase de ideación. Teníamos que ir a ciertos workshops, talleres… Luego pasamos por un pitch final donde elegían a las 10 startups que continuarían el proceso de incubación”, detalla, destacando que, además de potenciar el proyecto a nivel empresarial, la incubadora contribuyó decisivamente al crecimiento personal. 

“Nos ayuda mucho como personas, tiene todo este crecimiento profesional y personal que también uno busca en la vida”, subraya.

La historia de De Pasada es tanto la de una idea de negocio como la de una transformación constante. Para esta emprendedora, uno de los aprendizajes más valiosos provino de los consejos recibidos durante su paso por la escuela. “Uno de los consejos que nos dieron desde EAE era no enamorarte de tu idea, y eso me valió muchísimo para cambiar mi chip y evolucionar la idea”. 

Así, subraya la importancia de la adaptabilidad y de entender al público para descubrir nuevos caminos y matices. El viaje emprendedor es, en sus palabras, una evolución paralela a la de quienes lideran el proyecto.

Hacer frente a los retos

El proceso no estuvo exento de retos personales. El miedo y la incertidumbre acompañan de cerca a quienes se lanzan a emprender, y esta joven emprendedora no oculta que ella también atravesó (atraviesa) por esos sentimientos. “Ese miedo nunca se va, simplemente es levantarte con miedo pero seguir; me hizo ver esta realidad más allá de romantizar la idea de emprendimiento… Entender que es un paso a paso”. 

En el día a día, la exigencia obliga a compaginar diversas tareas y a buscar métodos que aporten eficiencia. En ese sentido, la tecnología juega un papel fundamental en De Pasada. “Usamos las tecnologías para ayudarnos a ser más eficientes; implementamos automatizaciones desde nuestras redes sociales y combinamos ese aspecto con nuestra diferenciación, el valor humano de tener un acercamiento real con la clienta”, detalla Vargas. Esa atención, dice, consigue que muchas mujeres repitan los viajes, hasta “tres o cuatro veces”. “Eso es mejor que tener nuevas clientas para mí”, confiesa.

La rutina de una emprendedora implica también reconocer la necesidad de pausas para recargar la creatividad. “Me gusta mucho tener esos espacios de desconexión; el retiro es clave para todos los emprendedores”. 

En este sentido, la pertenencia a la comunidad EAE ha abierto puertas y multiplicado los contactos profesionales y personales a través de un ecosistema propicio al intercambio y el apoyo mutuo, “Ser parte de la incubadora nos ha abierto muchas posibilidades, de este mundo lleno de contactos” o, lo que es lo mismo, “de ser parte de este ecosistema emprendedor”.

El mensaje de Ximena Vargas para quienes están considerando emprender es directo y rotundo, especialmente para las mujeres. “Les diría que confíen en su idea, que se quiten de la mente lo que los demás puedan decir y que confíen mucho, que tengan seguridad para sacar adelante sus proyectos”. 

Ninguna referencia a grandes frases vacías o promesas ilusorias, solo la constatación de que el camino existe y el apoyo adecuado marca la diferencia. Así, De Pasada y EAE Business School se conectan en esta historia real de crecimiento y transformación, donde la pasión, la resiliencia y el aprendizaje son los verdaderos motores que mueven el emprendimiento.

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