Naturaleza en estado puro
En lo más alto de Mira, el visitante se enfrenta a una panorámica impresionante del valle y los montes de alrededor. El atardecer es un espectáculo natural que se queda para siempre grabado en la retina.
Y es que el hecho de que se encuentre en una colina, con un desnivel que supera los 800 metros entre su punto más alto –el pico Cabero– y su cota más baja, da lugar a una vegetación de lo más singular en sus alrededores. Pinos, sabinas, enebros, plantas aromáticas silvestres y encinas se alternan con cultivos de almendros, olivos, viñedos y huertas a la vera del río. El agua hace de hilo conductor: el río Ojos de Moya atraviesa el término municipal, donde toma el nombre de río Mira. Al suroeste aparece el río Cabriel, que hace de frontera natural y aporta frescura, color, biodiversidad.
Es un entorno realmente único para reconectar con la naturaleza de la manera que sea: quizá haciendo senderismo, quizá una ruta en bici, quizá observando aves, quizá divisando estrellas en las noches despejadas.