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Más del 70% de las emisiones mundiales de CO2 y más del 65% de la energía total que se consume provienen de los entornos urbanos. Con cifras como estas, queda claro que el desafío energético al que nos enfrentamos pasa directamente por repensar el lugar en el que vive más de la mitad de la población mundial
Las previsiones para los próximos años revelan una transformación radical en nuestros patrones de consumo: en 2030, la energía que empleamos para enfriar edificios en Europa aumentará un 72%, mientras que en calefacción gastaremos un 30% menos. Unos datos que son especialmente relevantes, puesto que la calefacción y la refrigeración ya suponen la mitad del consumo energético de la Unión Europea.
Por ello, se ha lanzado un ambicioso marco normativo europeo en el ámbito de la construcción y la energía urbana, que apuesta por edificios de cero emisiones que puedan abastecer sus necesidades energéticas con energías renovables. Se trata de un objetivo marcado por la Directiva Europea para 2028, que pertenece al paquete legislativo Objetivo 55, una propuesta que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 55% para 2030 y alcanzar la neutralidad climática en 2050.
Por todo lo anterior, hay que redefinir el consumo energético que hacemos en las ciudades, lugares donde es más alto por su mayor densidad poblacional. En este sentido, las redes de calor y frío se han consolidado como una de las soluciones más eficaces para avanzar hacia núcleos urbanos más eficientes, resilientes y descarbonizados.
Veolia, referente mundial en servicios medioambientales de agua, energía y residuos, a través de su conocimiento experto y su capacidad operativa, desarrolla esta tecnología que está en pleno crecimiento en países como el nuestro.
Y es que actualmente, España ha alcanzado los 1.753 MW de potencia instalada, lo que supone un crecimiento del 5,1% respecto al año anterior. Cataluña lidera con diferencia, al albergar el 42% de las redes censadas y casi el 30% de la potencia instalada. Le siguen Madrid y Navarra, que junto a Cataluña, reúnen casi dos tercios de toda la potencia existente en el país.
El sector terciario, como edificios públicos, centros educativos, hospitales o instalaciones deportivas, es el gran protagonista. Este sector concentra el 75% de las redes y más de la mitad de la potencia instalada.
El residencial, aunque todavía por detrás, empieza a ganar peso y ya representa el 20% de las redes. Su crecimiento será clave en los próximos años. Gracias a sus modelos, Veolia ayuda a acelerar la implementación de soluciones energéticas como esta que contribuyen a la sostenibilidad y a la resiliencia de nuestros territorios.
Las redes de calor y frío son infraestructuras energéticas inteligentes que distribuyen energía térmica a través de agua fría o caliente, de forma centralizada y eficiente a edificios residenciales, comerciales, industriales y públicos.
De forma parecida a un sistema circulatorio en un cuerpo, suministran calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria desde las centrales de producción hasta los edificios conectados, mediante tuberías subterráneas aisladas. En el caso de las redes de calor, la energía térmica se distribuye mediante agua caliente o vapor y, en el de las redes de frío, el agua fría circula por los edificios absorbiendo el calor interior para refrigerar.
Por último, las redes de calor y frío utilizan fuentes de energía renovables -como la biomasa, la geotermia o la energía solar- y locales.
Veolia gestiona más de 600 edificios conectados con más de 100 megavatios de frío instalados en centrales de generación; más de 200 megavatios de calor instalados en centrales de generación; más de 80 kilómetros de red desplegada; 180.000 megavatios/hora de calor suministrados y 60.000 megavatios/hora de frío suministrados.
Además, cuenta con proyectos relevantes que son el ejemplo claro de la viabilidad de este tipo de modelos energéticos.
Este proyecto muestra el éxito de la colaboración público-privada entre Veolia y el Ayuntamiento de Barcelona, con el lanzamiento de la primera red de frío ecológico y calor renovable implementada en esta ciudad.
Gracias a esta iniciativa, es posible recuperar el frío residual y aprovechar la biomasa urbana para producir calor y energía verde de forma totalmente sostenible.
Se trata de un hito único a nivel mundial al ser la primera red urbana de este tipo y al recuperar el frío residual de la central de Enagás en el Puerto de Barcelona, que se desprende del proceso de regasificación del GNL.
Además, se aprovecha de manera circular el calor generado a partir de la biomasa obtenida de las podas de parques y jardines urbanos, transformando los residuos vegetales de estos lugares en energía limpia.
La escalabilidad de este modelo pionero permite su reproducción en otros puertos europeos con terminales de gas natural licuado, multiplicando exponencialmente su potencial de impacto y consolidando a Veolia y a la ciudad de Barcelona como referentes mundiales en soluciones energéticas sostenibles y descarbonización urbana.
Esta comunidad de propietarios es la más grande de todo Castilla y León, compuesta por 31 edificios y unas 1.488 viviendas. Sus edificios son antiguos y cuentan con un gran potencial de mejora para evitar su elevado consumo energético.
Veolia ha desarrollado aquí un modelo de servicios energéticos sostenible que ha logrado reducir la demanda energética y ha capacitado a los vecinos para realizar un uso más eficiente. También ha implementado un mix energético, con un 80% de biomasa y un 20% de gas, a través de sistemas avanzados de regulación y control.
Con esta solución, Veolia ha entrado en el Proyecto Europeo CITyFIED, una iniciativa de I+D+i que busca la rehabilitación integral del distrito residencial de Torrelago. Como resultado de esta participación, Veolia puso en marcha una nueva central de producción con biomasa que, combinada con la construcción de una red de calor única para la comunidad, garantiza la seguridad del suministro.
De este modo, este conjunto residencial ha logrado reducir su factura energética en un 15%, ha mejorado su eficiencia y ha reducido las emisiones de CO2.
Como respuesta a estos desafíos ambientales, Veolia propone sistemas energéticos inteligentes que emplean fuentes renovables para suministrar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria, y que son capaces de abastecer a edificios enteros de viviendas y oficinas, hoteles, centros comerciales, campus universitarios, complejos hospitalarios, polígonos industriales y hasta fábricas y centros de datos.
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