El níspero es un fruto ovoidal, de color amarillo anaranjado, que está cubierto por una piel fina y consistente, que se desprende con facilidad. Su pulpa es dulce y ácida a la vez, y en su interior encontramos unas semillas grandes y marrones muy características que ocupan aproximadamente la mitad de su diámetro. Proviene de un árbol con el mismo nombre, que se cultiva principalmente en la zona de Levante y en el Sudeste de España.
Su origen se remonta hasta los países orientales de China, India y Japón, donde el níspero lleva utilizándose desde hace más de mil años como árbol ornamental. No fue hasta el año 1.800 cuando empezó a cultivarse con el propósito de obtener frutos que se pudiesen comercializar. A partir de esa fecha, y a través de los jesuitas y los marinos mercantes, el níspero viajó hasta Francia e Italia, llegando más tarde a España, concretamente a Sagunto, de manos del Capitán Roig, dónde se extendió por todo el arco mediterráneo y el sudeste de la Península Ibérica.
Actualmente, las zonas productoras españolas más importantes son las provincias de Alicante, Granada y Málaga. Mientras que en el resto del mundo, además de China y Japón, que son los principales productores, también destacan los cultivos de Brasil, Estados Unidos y los países del mediterráneo, como Italia.