El cultivo de la pera es típico de las zonas templadas. Su origen se sitúa en las regiones del sudeste de Europa y Asia occidental, y por este motivo, se trata de una fruta típicamente mediterránea. De hecho, ya en los documentos que hablan de la Magna Grecia se habla extensamente de su consumo.
Dentro de las distintas variedades de pera en el mundo, podemos encontrar peras blandas o duras, aptas para consumo en fresco o especiales para cocinar. Su forma varía desde las formas más redondeadas a las más finas y alargadas, y en algunos casos hasta curvadas. Existen en gran variedad de tamaños y en una amplia gama de colores, desde un verde grisáceo a un amarillo oscuro.