La sandía proviene de Egipto y empezó a cultivarse a orillas del río Nilo. Más tarde, los israelitas extendieron su cultivo a los países mediterráneos y hoy en día, se ha convertido en una fruta típica de climas cálidos y templados. Los principales países productores son: España, Italia, Turquía, Grecia, China y Japón.
Se caracteriza por tener una corteza lisa, dura, con un grosor entre 2 y 4 centímetros y de color verde, verde claro o verde amarillento. Su pulpa puede ser roja, rosa o amarilla, y además suele contener pipas negras y brillantes, marrones o blancas.
Es uno de los frutos de mayor tamaño del mercado y puede alcanzar hasta los 10-15 kilos, aunque los ejemplares más comunes oscilan entre los 3 y los 8 kilos. La producción en España se sitúa entre los meses de junio y septiembre.