Según el Happy Planet Index, Costa Rica es uno de los países más felices y, en esta cuestión, la forma que tienen los ticos de percibir el mundo tiene mucho que ver. Con una filosofía que combina el cuidado de las personas tanto como el de su extraordinario entorno natural este país es un destino transformador en el que se respira Pura Vida
Visitar Costa Rica y conocerla de cerca es una invitación a redefinir prioridades y habitar el tiempo de manera más consciente. En este país, Pura Vida no es solo una expresión, sino una forma de echarle un pulso al presente con positividad, gratitud y una conexión profunda con la naturaleza.
Todo esto es fácilmente visible en el espíritu de los ticos, cuyos valores únicos hacen de este un país que honra la naturaleza y a las personas. Y es que el hábitat costarricense no solo se cuida: se comparte. Con más de la mitad del territorio cubierto por bosques y el abastecimiento casi total por parte de energías renovables, Costa Rica alberga más del 6,5% de la biodiversidad de todo nuestro planeta, a pesar de suponer tan solo el 0,03% de la superficie terrestre.
De ahí que lo natural sea una parte fundamental de este estilo de vida que potencia el bienestar humano con armonía, calma y solidaridad. Lejos de horas interminables frente a las pantallas y el estrés cotidiano, el modo de vida tico nos anima a transitar con una atención plena a lo que nos rodea y a formar parte de una sólida y consciente cultura del bienestar que se asienta en cuestiones tan sencillas como eficaces. Además, desde la abolición de su ejército en 1948, el país destina sus recursos a la educación, la salud y otras áreas claves para el desarrollo humano.
Por eso, planear un viaje a Costa Rica es prepararse para ver la vida de otra manera y recibir la impronta de una huella que nos va a acompañar siempre.