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Industria 4.0: de innovación futura a presente industrial

La industria 4.0 ya no se explica en futuro. El cambio hacia la digitalización industrial ocurre a un ritmo de vértigo y obliga a empresas y sectores a tomar partido: subirse pronto o quedarse atrás.

Las empresas coinciden en que el cambio no va a esperar a nadie.

«La Industria 4.0 ha dejado de ser una promesa o una excepción para convertirse en una realidad accesible, transversal y plenamente operativa. Ya no hablamos de innovación futura, sino de presente industrial», señala Adrián de la Torre, gerente de Addival, una de las 44 empresas reunidas en DFactory Barcelona, un ecosistema impulsado por el Consorci de la Zona Franca de Barcelona  que se ha consolidado como uno de los grandes polos de referencia en innovación industrial de Europa.

 

Allí, conversamos con varias compañías para entender cómo está evolucionando el sector  y qué mejoras y retos trae consigo.

 

Si en algo coinciden las empresas consultadas es en que el cambio no va a esperar a nadie. «La Industria 4.0 no es una opción ni una tendencia pasajera: es un proceso que se va a implantar inevitablemente. La verdadera diferencia estará en quién se incorpora a tiempo y quién lo hace demasiado tarde», advierte Antonio Sánchez, fundador y director ejecutivo de ASORCAD.

Sin embargo, esa  evolución tecnológica no se entiende hoy sin el factor sostenibilidad. «La industria del futuro será digital y sostenible, o simplemente no será», afirma David Rodríguez Tauste, director del departamento de Industria Digital de Leitat.

 

A su juicio, las tecnologías que generan valor a partir de los datos y habilitan nuevos procesos avanzan   imparables y, en este contexto,  la inteligencia artificial se consolida como tecnología puente: «el gran orquestador» que facilita la interacción entre las personas y la tecnología y democratiza su uso.

 

Otra tendencia al alza es la integración de gemelos digitales. «Será cada vez más habitual, permitiendo una conexión directa y continua entre el mundo físico y el mundo digital», explica Sergi Bada, ingeniero de aplicaciones de Shining3D, contexto en el que IA aporta una capa decisiva, «especialmente en los procesos de inspección y análisis de datos».

El dato, la base de todo

Y  el resultado es una toma de decisiones más rápida y precisa, basada en información recogida en tiempo real en el entorno productivo, con mejoras en calidad, eficiencia y capacidad de respuesta. En DFactory, los datos  no son indicadores, sino materia prima.

 

«Tienen una gran importancia en el control de procesos, pero también para entrenar modelos de IA, que serán los que regirán las fábricas del futuro», asegura Ferran Navarro, CEO de SioCast.

 

Pero, más allá del entusiasmo tecnológico, esta transformación plantea  el debate acerca de su sentido social, puesto que, como afirma Santiago Gómez, CEO de Grupo Solport, «estamos ante un cambio tecnológico profundamente disruptivo».


«La inteligencia artificial ya forma parte de nuestra realidad productiva y social, pero el verdadero reto es cómo seremos capaces de aprovechar todo su potencial en beneficio de las personas». «La Industria 4.0 debe ser no solo más avanzada, sino también más responsable, ética y al servicio del bien común», concluye. 

Retos a abordar

Sin embargo, aún queda camino por recorrer en el marco de la Industria 4.0 y, en este sentido, las empresas consultadas señalan cuatro retos recurrentes: la disponibilidad de talento especializado; la ciberseguridad industrial; la integración y escalabilidad para pasar del piloto a la planta completa y a toda la cadena de valor; y la gobernanza ética de la IA. A ello se suma un desafío transversal: asegurar que la digitalización también sea sostenible y se traduzca en mejoras medibles.

"No es una opción ni tendencia pasajera; es un proceso que se va a implantar inevitablemente".

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