Hay experiencias que se recuerdan para siempre
y esta podría ser una de ellas
Seguro que recuerdas la primera vez que te pusiste en carretera con el carnet recién estrenado y la L en la luna trasera. La primera vez que te despertaste y descubriste de manera inesperada un lugar que no ibas buscando. La primera vez que llegaste a un sitio nuevo y lo sentiste tuyo desde el primer instante. Estas primeras experiencias tienen algo en común: abren puertas que creíamos cerradas y nos hacen pensar que, quizá, el mundo es más grande de lo que pensábamos.
Actualmente, millones de conductores en toda Europa están a punto de vivir una primera vez que les sorprenderá y permanecerá en su memoria: la de ponerse al volante de un coche eléctrico. Y, como tantas veces ante otras situaciones novedosas, descubrirán que ese “miedo” no era para tanto. Que, de hecho, es más fácil (y barato) de lo que esperaban.
The Power of Firsts
Cuando algo es nuevo, el cerebro humano entra automáticamente en su caution mood, un mecanismo de supervivencia que nos ha servido para superar peligros a lo largo de la historia, pero que a veces puede actuar como bloqueo ante cambios que son para mejor. Con el vehículo eléctrico ese pensamiento nos hace preguntarnos qué pasaría si se acabara la batería en mitad de la autovía, cómo encontrar puntos de carga, cuánto tardará en cargarse, cuánto dinero cuesta mantener este tipo de automóvil. Todas estas dudas son tan legítimas como fáciles de responder.




