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El reto de Philip Morris

Acabar con el humo en 2030

Philip Morris tiene una estrategia decidida que promete transformar radicalmente el sector del tabaco, tanto a nivel mundial como en España, y lo hace con la ambición clara de «acabar con los cigarrillos»

Esta declaración no proviene solo de un lema publicitario o una tendencia del momento sino de un proyecto que viene cimentándose desde hace más de una década, bajo la mirada y participación de profesionales como Maribel Biezma, responsable de asuntos médicos en la filial española.

La apuesta es rotunda: acabar para siempre con el cigarrillo tradicional a través de alternativas sin humo avaladas como mejores opciones para aquellos adultos que “de otra manera seguirían fumando”, según sus palabras. No se trata de un cambio de producto, sino de una transformación holística de su negocio y cadena de valor, respaldada por una inversión sin precedentes: desde 2008, Philip Morris ha destinado más de 14.000 millones de dólares en ciencia e innovación para desarrollar productos alternativos sin combustión, cuyo fin último es que «el cigarrillo sea una pieza de museo». Aunque pueda sonar muy trasgresor para una empresa que nació con los cigarrillos, Maribel Biezma asegura que es un proceso irreversible. «Esto va muy en serio y no hay marcha atrás».

Números que avalan el camino

Este enfoque no es solo un objetivo para el futuro, sino que ya es palpable en la actualidad. Los productos sin humo de la compañía ya están disponibles en 97 mercados a nivel mundial, sumando más de 40 millones de usuarios adultos de estas nuevas alternativas. 

Asimismo, más del 40% de los ingresos netos mundiales proceden de estos productos sin humo. El reto es alcanzar los dos tercios en 2030. Para Biezma, esta evolución no solo es un reto empresarial, sino un compromiso social que persigue «caminar hacia un futuro sin humo».

Sin embargo, esta transformación no está exenta de desafíos. De entre todos, Biezma señala a la resistencia al cambio y la desinformación como dos de las principales barreras. La confusión existente alrededor de los productos sin humo impide que los fumadores adultos conozcan estos productos, que, si bien no están exentos de riesgos, son una mejor alternativa en comparación con los cigarrillos convencionales. El acceso a información precisa y basada en la evidencia científica es necesario para tomar decisiones informadas. 

Biezma apunta que es necesaria la colaboración conjunta con administraciones, comunidades científicas, empresas y sociedad para poder abordar los desafíos globales, y conseguir el cambio a las alternativas lo antes posible. En este punto, España se encuentra en un momento especialmente delicado debido a la elaboración de un anteproyecto de la Ley del Tabaco. Esta regulación, según la visión de Philip Morris, debería tener en cuenta el perfil de riesgo de cada producto ya que penalizar a las nuevas alternativas que han demostrado ser menos dañinas, sólo favorece al cigarrillo, la forma más dañina de todas de consumir nicotina.

Eso sí, la compañía hace un énfasis especial en la protección de los menores como prioridad absoluta. Desde Philip Morris trabajan proactivamente para prevenir el acceso de menores a estos productos, evitando formatos atractivos para ellos y reforzando los controles en los canales de venta, garantizando que los menores no tengan acceso a productos de tabaco o nicotina.

Liderazgo femenino en ciencia

Casi una década después de su llegada a Philip Morris desde la industria farmacéutica, Maribel Biezma reflexiona sobre su trayectoria con humildad. Reconoce que, aunque las mujeres han ganado visibilidad en los ámbitos STEM, todavía queda mucho camino por recorrer, ya que aún siguen estando infrarrepresentadas en estas disciplinas.  

Eso sí, señala que Philip Morris es una empresa inclusiva que se esfuerza por captar y retener talento femenino, pero reclama un impulso mucho más temprano y cultural para empoderar a las niñas. «Todo lo que tiene que ver con el ámbito STEM, hay que empezarlo desde el colegio. Hay que empoderar a las niñas para que vean que el futuro ha de ser de ellas», afirma. 

Al ser preguntada si se considera un modelo a seguir, responde con modestia. «Eso lo deben decir los demás”, asegura, añadiendo que hace su trabajo “todo lo mejor que puedo, dar ejemplo lo mejor que puedo, asegurar a los compañeros todo lo que está en mis capacidades».

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