Philip Morris tiene una estrategia decidida que promete transformar radicalmente el sector del tabaco, tanto a nivel mundial como en España, y lo hace con la ambición clara de «acabar con los cigarrillos»
Esta declaración no proviene solo de un lema publicitario o una tendencia del momento sino de un proyecto que viene cimentándose desde hace más de una década, bajo la mirada y participación de profesionales como Maribel Biezma, responsable de asuntos médicos en la filial española.
La apuesta es rotunda: acabar para siempre con el cigarrillo tradicional a través de alternativas sin humo avaladas como mejores opciones para aquellos adultos que “de otra manera seguirían fumando”, según sus palabras. No se trata de un cambio de producto, sino de una transformación holística de su negocio y cadena de valor, respaldada por una inversión sin precedentes: desde 2008, Philip Morris ha destinado más de 14.000 millones de dólares en ciencia e innovación para desarrollar productos alternativos sin combustión, cuyo fin último es que «el cigarrillo sea una pieza de museo». Aunque pueda sonar muy trasgresor para una empresa que nació con los cigarrillos, Maribel Biezma asegura que es un proceso irreversible. «Esto va muy en serio y no hay marcha atrás».