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La sanidad del futuro se construye hoy

Digitalización, humanismo y nuevos perfiles profesionales dibujan la sanidad que viene

La sociedad española está cambiando delante de nuestros ojos. La pirámide población se está invirtiendo ante el envejecimiento de la población, se está constatando un auge de las enfermedades crónicas, cada vez hay una mayor demanda de atención a la salud mental y la tecnología está de manera transversal en todos estos fenómenos. Todos estos cambios tienen un impacto directo en la atención sanitaria así como en los profesionales destinados a trabajar en ella.

 

Por eso, la formación de los futuros profesionales sanitarios es clave para sostener y mejorar un sistema donde la tecnología debe servir para reforzar la relación con el paciente y no para sustituirla.

 

Este es al menos el eje central del sexto episodio de “Deep Talks”, organizado por Planeta, Formación Universidades, que, bajo el título de Sanidad y talento: formar a los profesionales del futuro”, reunió a destacados expertos del ámbito académico, sanitario y periodístico para analizar la nueva realidad del sector y los perfiles que esta demanda.

 

Más concretamente, el debate ha contado con la participación de Dr. David Baulenas, director corporativo de Asistencia, Calidad, Innovación y Docencia de Grupo Vithas; Marta Rodríguez García, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de UNIE Universidad; el Dr. Vicente Gea Caballero, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Internacional de Valencia (VIU); Alberto Tovar, vicedecano de la Facultad de Salud y profesor de UNIE Universidad, y Raquel Bonilla, periodista del suplemento A Tu Salud de La Razón.

 

El encuentro ha servido para subrayar que la tecnología es una herramienta para potenciar la calidad asistencial, pero nunca debe eclipsar el componente humano que constituye la esencia del cuidado.

El factor humano seguirá marcando la diferencia

Este debate ha puesto de relieve que, aunque nadie duda de que la digitalización y la tecnología son fundamentales para el desarrollo de este sector, el futuro de la sanidad no puede desvincularse de su pilar humano.

No en vano, la sanidad debe sostenerse sobre el bienestar de las personas y sobre nuevas formas de ejercer el cuidado. Marta Rodríguez García, decana de UNIE Universidad, explicaba que “estamos ante un envejecimiento de la población, problemas de salud mental, grandes problemas a nivel de salud pública, epidemias, pandemias, a la vez que un aumento de las enfermedades crónicas”, por lo que, según su visión, la respuesta de las universidades debe ser trabajar en estrecha colaboración con las instituciones sanitarias para definir los nuevos perfiles profesionales, sin “perder el foco en la humanización del cuidado”, e integrando metodologías docentes activas donde el estudiante “aprenda haciendo”.

 

Rodríguez García también subrayaba la urgencia de preservar la dimensión humana en esta formación. “No tenemos el reto de la tecnología, tenemos el reto de que esa tecnología no pierda de vista la humanización. El paciente es una persona con un contexto social, y eso hay que trabajarlo desde el primer momento en la universidad”. Además, hizo una advertencia muy clara: “el autocuidado de los profesionales sanitarios es fundamental. Si no les damos herramientas para autocuidarse, no van a ser capaces de cuidar a los demás”.

 

Desde el ámbito de la gestión hospitalaria, el doctor David Baulenas, director corporativo en Grupo Vithas, considera que los cambios vienen impulsados por un nuevo perfil de paciente, que es más longevo, está más informado y, por tanto, es más exigente con su experiencia. “El paciente quiere participar, ya no es un simple receptor de cuidados, sino que quiere decidir qué cuidados quiere”, señalaba. Baulenas identificó la capacidad de coordinación, la transparencia y el autoaprendizaje constante como ejes clave, advirtiendo de que “la velocidad del conocimiento es brutal. Lo que aprendemos hoy, de aquí a un año igual ya no vale”. Precisamente por eso, para él, los atributos del profesional del futuro incluyen trabajo en equipo y gestión de la incertidumbre. “Tenemos que buscar profesionales que, más que sepan hacer, sepan decidir. El conocimiento ya está; lo crucial es tomar buenas decisiones”.

“El paciente quiere participar, ya no es un simple receptor de cuidados, sino que quiere decidir qué cuidados quiere”

Dr. David Baulenas, director corporativo de Asistencia, Calidad, Innovación y Docencia de Grupo Vithas

Además, recordaba que la confianza es el pilar del sistema sanitario. “Si somos capaces de utilizar estas herramientas, que en algún punto podrían ser una amenaza, para tener más tiempo de calidad con nuestros pacientes, seguramente esta confianza no solo la vamos a mantener, sino que la vamos a consolidar”, sentenciaba. Por eso, la visión de este experto es que el valor diferencial del profesional ya no será memorizar, sino decidir bien, comunicar, liderar y gestionar incertidumbre, reforzando la idea de que la sanidad del futuro no solo será más digital, sino también y sobre todo más humana.

 

La formación online también se posiciona como una herramienta estratégica. El doctor Vicente Gea Caballero, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de VIU, explicaba que esta metodología permite anticiparse a tendencias como la teleasistencia, la cual convivirá con la atención presencial. “Necesitamos profesionales que practiquen competencias nuevas sin abandonar las antiguas”, destacaba. Según Gea, la formación debe ser pragmática y experiencial, preparando a los profesionales para afrontar las nuevas demandas de la sociedad. Considera irrenunciable, además, que la tecnología esté al servicio de las personas, no al revés Además, en su intervención insistía en que no debe dejarse de lado la responsabilidad ética, puesto que “es esencial que los profesionales den una asistencia humana y ética desde la distancia. Lo exigible en una consulta presencial debe exigirse también online”.

 

Gea Caballero también reivindicaba las competencias de comunicación como núcleo profesional y aseguraba que “las llamadas soft skills ya no son tan soft: son core skills. Cualquier sanitario debe estar extraordinariamente formado en estas competencias”.

 

Además, este experto insiste en que la formación, la investigación, la innovación y la transferencia serán claves para mejorar el sistema sanitario.

Objetivo: acceder al conocimiento y manejarlo con criterio

Alberto Tovar, vicedecano de la Facultad de Salud de UNIE Universidad, coincidía en la necesidad de rediseñar el perfil del egresado. Más allá de la acumulación de conocimientos, la clave, en su opinión, es enseñar a los estudiantes a “manejar ese conocimiento, cómo acceder a fuentes, cómo ser críticos”.  Es decir, que el reto ya no es acceder al conocimiento, sino saber manejarlo con criterio.

 

Así, Tovar enfatizaba la importancia de fomentar la investigación y la creatividad entre los profesionales sanitarios, asegurando que “necesitamos perfiles que sean resolutivos, que sean capaces de analizar, de hacerse preguntas y que puedan dar soluciones a los retos a los que nos vamos a enfrentar”. En este punto, exponía también iniciativas formativas de humanización que se están llevando a cabo, “Estamos incorporando al paciente dentro de la universidad y a las clases. Es una experiencia increíble”, reconocía.

“Necesitamos perfiles que sean resolutivos, que sean capaces de analizar, de hacerse preguntas y que puedan dar soluciones a los retos a los que nos vamos a enfrentar”

Alberto Tovar, vicedecano de la Facultad de Salud de UNIE Universidad

Este mismo responsable también defiende el aprendizaje con simulación clínica, trabajo por retos y coordinación con otras profesiones por lo que, en su opinión, hacen falta profesionales muy competentes, críticos y capaces de impulsar la transformación.

 

Por su parte, Raquel Bonilla, periodista del suplemento “A tu salud” de La Razón, desde la perspectiva de la comunicación, identificaba la superespecialización y la divulgación como tendencias cruciales en este nuevo entorno social y sanitario. “Hacen falta profesionales que sean capaces de transmitir las capacidades de los nuevos tratamientos”, explicaba, subrayando el riesgo de la desinformación ante unos pacientes que cada vez acceden más a todo tipo de información. Por eso, esta profesional defiende que los sanitarios sean capaces de saber explicar tratamientos, prevención, ensayos clínicos y decisiones médicas de forma clara y cercana.

 

Bonilla también remarcaba el creciente enfoque en la prevención y se mostraba partidaria de un sistema donde el paciente esté verdaderamente en el centro, no solo en la consulta, sino también en la toma de decisiones institucionales. “Es imprescindible que se les escuche en las instituciones, en el ministerio, porque eso va a hacer que al final se pueda mejorar”, aseguraba y remarcaba que los profesionales sanitarios no deben solo saber mucho, sino ser capaces de transmitir confianza y llegar al paciente.

El debate se cerró con la certeza de que el futuro de la sanidad no se definirá únicamente por los avances tecnológicos, sino por la capacidad del sector para integrar conocimiento, criterio y cuidado en un ecosistema cada vez más complejo y demandante, donde el paciente y el profesional deben ser los protagonistas.

 

Es decir, que los profesionales sanitarios no solo deberán estar más preparados tecnológicamente, sino también con mayor capacidad de comunicación, coordinación, pensamiento crítico y adaptación. El reto es que sean capaces de poner siempre al paciente en el centro. Y, para ello, la formación será uno de los principales motores de transformación del sistema sanitario en los próximos años. La capacidad de las instituciones educativas para anticipar tendencias, integrar innovación y desarrollar competencias humanas resultará clave para preparar a los profesionales llamados a liderar el cambio.

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