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El verano de los vinos blancos que marcan tendencia

Rioja Vega Maturana Blanca 2025 abre una nueva etapa para los blancos de Rioja: más frescos, más gastronómicos y profundamente ligados a su origen

El verano responde a sus propios rituales. Al caer la tarde, las piscinas se vacían y las terrazas se llenan, las mesas frente al mar o en los pueblos de interior ganan protagonismo. Es la época de los blancos. Pero no de cualquier blanco. Frente a la uniformidad, singularidad. Frente a las modas globales, origen.

La Maturana Blanca

una joya escondida de Rioja

Entre todas las variedades recuperadas en los últimos años, pocas generan tanta expectación como la Maturana Blanca. Desconocida para buena parte del público, está considerada la variedad blanca más antigua documentada en Rioja. Su historia se remonta varios siglos atrás, aunque durante mucho tiempo permaneció prácticamente desaparecida del mapa vitícola.

La Maturana Blanca ofrece un perfil especialmente atractivo para los gustos contemporáneos. Sus vinos destacan por la frescura, la precisión aromática y una acidez natural que aporta tensión y recorrido en boca. Son elaboraciones que combinan elegancia y capacidad gastronómica, alejándose de estilos excesivamente exuberantes para poner el foco en la pureza varietal y la expresión del territorio.

Rioja Vega

y la apuesta por la identidad

Bodegas Rioja Vega desarrolla proyectos centrados en la recuperación y puesta en valor de este patrimonio vitícola de la región, conscientes del valor que representan las variedades históricas de Rioja.

 

Su nueva Maturana Blanca nace en la finca La Presa, un viñedo donde los suelos franco-limosos y la marcada influencia continental permiten una maduración pausada y equilibrada de la uva.

El resultado es una producción limitada de apenas 6.012 botellas que busca expresar la tipicidad de la variedad desde una perspectiva contemporánea, respetando al mismo tiempo su identidad histórica.

 

«Esta Maturana Blanca representa una nueva expresión de los blancos de Rioja. Es un vino fresco y elegante, que conecta con las tendencias actuales, pero con una fuerte raíz histórica y un marcado carácter de origen», explica Esperanza Elías, enóloga de la bodega.

Su perfil fresco y equilibrado permite acompañar desde una comida informal junto al mar hasta una cena gastronómica. Tiene la ligereza que se busca en verano, pero también la estructura suficiente para seguir sorprendiendo copa tras copa.

 

En una época en la que los consumidores buscan experiencias auténticas y productos con historia, descubrir variedades como la Maturana Blanca supone viajar a los orígenes del vino riojano mientras se explora una de las expresiones más contemporáneas de la región. Una variedad que conecta pasado y futuro en una misma copa y que demuestra que algunas de las historias más interesantes del vino español todavía están por descubrir.

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