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La Canal de Navarrés

un recorrido por el paisaje entre ríos, cascadas y bosques

En La Canal de Navarrés, el viaje comienza cuando el rumor del agua se cuela entre los pinares, se precipita por las paredes de roca y se remansa en charcos transparentes hasta el fondo o de un verde profundo.

Esta comarca del interior de la provincia de Valencia acoge numerosos ríos, y quizá por eso conserva una forma pausada de entender el territorio, que conlleva caminar, detenerse y dejar que el paisaje marque el ritmo.

 

La Canal de Navarrés parece dibujada para quien todavía cree en los lugares llenos de rincones inesperados. Ocho pequeños municipios repartidos entre barrancos, pinares y montañas conforman un paisaje donde el Macizo del Caroig reparte sus aguas de innumerables maneras. Aquí, el verano no se mide en grados, sino en el frescor que asciende desde el fondo de los cañones fluviales.

Quizá por eso, el viaje conviene empezarlo en Quesa, donde el río Grande ha esculpido uno de los parajes más singulares. Los Charcos de Quesa aparecen al final de una carretera que se abre paso entre montes cubiertos de vegetación mediterránea. 

 

El agua ocupa el centro a través de cuatro piscinas naturales enlazadas por el curso del río: la Horteta, las Fuentes, la Bañera y el Chorro de Corbera. Cada una tiene su propia personalidad, aunque esta última, presidida por una cascada, suele quedarse en la memoria.

El viaje continúa hacia Navarrés, donde el paisaje cambia sin abandonar el murmullo de su elemento esencial. Allí, el embalse de Escalona recoge las aguas del río que lleva el mismo nombre antes de entregarlas al Júcar. La superficie tranquila del pantano contrasta con el relieve abrupto que lo rodea, creando un escenario donde subirse a un kayak se convierte en una forma natural de recorrerlo, avanzando sin prisa y acompañado por el sonido de las palas y el vuelo ocasional de las aves

A pocos kilómetros, la visión del paraje de Playamonte introduce una pequeña paradoja geográfica: es una playa, pero no hay mar. Catalogada como playa continental, cuenta desde 2023 con el distintivo de Bandera azul. La arena fina, la amplitud de la lámina de agua y el suave descenso hacia la orilla recuerdan a una cala mediterránea, aunque aquí el paisaje está rodeado de pinares y alimentado por manantiales. Fuentes con nombres tan sugerentes como la Negra, la Loca o la del Pescao mantienen viva una laguna que se ha convertido en una de las estampas preferidas del verano.

Turisme CV playamonte (4)
Turisme CV PLAYAMONTE

Hay algo profundamente mediterráneo en estos lugares en la manera en que el agua y el ser humano han aprendido a convivir. Las antiguas acequias, los pequeños campos de cultivo o la costumbre de acercarse al río cuando el calor aprieta forman parte de una cultura del agua que sigue latiendo con fuerza.

 

Bolbaite ofrece otra de las escenas que explican la personalidad de la comarca. El río Sellent atraviesa la localidad y divide el casco urbano en dos partes, unidas por puentes desde los que el visitante contempla carpas, ocas y patos deslizándose sobre la superficie. El paisaje parece una pintura costumbrista, y basta seguir el cauce unos minutos para descubrir el Gorgo de la Cadena. El sendero, jalonado por adelfas y piedras de roca caliza, llega hasta un estrecho tajo abierto por el río, por el que el agua desaparece en una cueva sumergida. Muy cerca, el viejo puente de piedra recuerda que, desde hace siglos, estos caminos ya comunicaban pueblos y la vida de su gente.

En La Canal de Navarrés el agua no solo ha moldeado el paisaje. También ha construido historias. Las antiguas fábricas de papel, los azudes, los molinos y las pequeñas infraestructuras hidráulicas aparecen aquí y allá como huellas de una relación cotidiana con los ríos.

 

Esa memoria se percibe con claridad en Anna. A apenas unos metros del núcleo urbano, el Gorgo de la Escalera obliga a descender más de un centenar de peldaños hasta el fondo de un cañón excavado por el río. Cada escalón deja atrás el posible bullicio hasta que solo queda el sonido del agua precipitándose desde veinte metros de altura. El conocido como Salto nació para aprovechar la fuerza del caudal con la que mover fábricas y generar electricidad. Hoy, este lugar pertenece por completo a la naturaleza.

Muy cerca aparece otro de esos rincones espectaculares: el Gorgo Catalán. Un pequeño lago alimentado por la fuente Negra donde el agua adquiere una calma casi perfecta bajo la sombra de los árboles.

 

La ruta del río Fraile, en Bicorp, muestra una versión más salvaje del territorio. Un sendero exigente, pero que recompensa al caminante con pozas cristalinas y barrancos que parecen intactos. No muy lejos de allí, la Cueva de la Araña recuerda que estos paisajes llevan miles de años acompañando al ser humano. Sus pinturas rupestres, declaradas Patrimonio de la Humanidad, hablan de una relación ancestral con este mismo entorno de agua, piedra y bosque.

Turisme CV gorgo escalera (anna)
Turisme CV - río fraile

La Canal de Navarrés está llena de escenarios que invitan también a la contemplación y el disfrute sereno. El paraje de los Chorradores parece sacado de un cuento. Se trata de un entorno donde la frondosa vegetación invitan a conectar con la naturaleza. Una senda excavada en la roca conduce entre saltos de agua, cuevas y flora y fauna de ribera hasta una cascada doble que convierte el barranco en un refugio contra el calor. Y cuando el viaje parece terminar, Anna vuelve a ofrecer una última sorpresa. La Albufera, a las afueras del municipio. Se trata de un lago rodeado de árboles, con una pequeña isla en el que anidan garzas, ocas y patos, y donde se extiende un paisaje repleto de quietud.

Quien llegue hasta aquí descubrirá que el verano también puede escribirse lejos de la costa. Solo conviene recordar que muchos de estos espacios naturales cuentan con sistemas de acceso regulado y control de aforo para preservar el equilibrio de unos ecosistemas especialmente delicados. Pequeños gestos que permiten que el agua siga haciendo su trabajo: modelar la piedra, alimentar los bosques y ofrecer, cada verano, uno de los refugios más inesperados de esta comarca de interior tan mediterránea.

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