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Montanejos

aguas termales, paz y naturaleza

En el corazón de la provincia de Castellón, donde el río Mijares ha esculpido con paciencia paisajes de vértigo, se encuentra Montanejos, un lugar que equilibra salud, aventura y la paz más absoluta. Este municipio se ha consolidado como el destino predilecto para quienes buscan una desconexión lejos del bullicio costero, sumergiéndose en un entorno natural donde el agua es la verdadera protagonista.

Y es que el mayor reclamo de Montanejos es, sin duda, la Fuente de los Baños. No se trata solo de una piscina natural, sino de un manantial de aguas termales que brotan a una temperatura constante de 25°C durante todo el año. Una calidez que permite disfrutar del baño en cualquier estación, incluso en invierno, cuando el contraste térmico genera un vapor místico sobre el cauce. El área de baño se extiende por más de cien metros, con rincones como la gruta del desfiladero, donde la profundidad alcanza los tres metros y donde las vistas del entorno dejan sin aliento.

La fama de estas aguas no es nueva. Ricas en bicarbonato y sulfato de magnesio, son ideales para tratar afecciones digestivas, renales y dermatológicas. Unas propiedades curativas que se conocen desde hace cientos de años. Cuenta la leyenda que el rey Zeit-Abu-Zeit mandó construir estos baños para que las mujeres de su alcázar mantuvieran su belleza y salud eternamente.

 

Hoy, ese lujo está al alcance de todos en la primera playa continental de Castellón reconocida con una Bandera Azul, y la única de España ubicada en un cauce termal que ostenta este galardón. La experiencia de bañarse en aguas cristalinas, rodeado de altas paredes de roca y vegetación exuberante, es un lujo para los sentidos.

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Más allá del agua, el paisaje de Montanejos es un espectáculo visual. El paso del río Mijares ha generado un ecosistema de cañones y montañas que parecen desafiar la gravedad, creando una estampa exuberante, frondosa, de una belleza salvaje.

 

Para los aficionados a la fotografía y a la contemplación, los miradores y atalayas del municipio ofrecen panorámicas que cortan la respiración, ideales para captar la luz del atardecer sobre la roca caliza.

Para los amantes del senderismo, la Ruta de los Estrechos es una cita obligada. Este sendero bordea los cortados del río y nos asoma a los impresionantes acantilados de Chillapájaros, con paredes verticales que superan los cien metros de altura. La ruta puede alargarse hasta bellos parajes como los del aliviadero del Embalse de Arenoso, conocido como “El Chorro”, o la enigmática Cueva Negra, donde se han encontrado restos arqueológicos.

Los más aventureros encontrarán aquí un paraíso para la escalada de fama internacional, así como un río de aguas bravas, con tramos angostos, donde practicar deportes que agitan la adrenalina, como el rafting. En el mismo pueblo de Montanejos hay diferentes empresas que ofrecen los servicios necesarios para quien quiera disfrutar de alguna de las actividades deportivas que este cañón y su río ofrecen.

 

Y para quienes prefieren la calma, el casco urbano conserva ese aire de pueblo de interior donde la vida se organiza en torno a la plaza, los bares y las conversaciones largas. Invita a pasear por unas calles que respiran tradición y descubrir su arquitectura tradicional y la hospitalidad de su gente.

Entre sus monumentos, destaca la iglesia parroquial dedicada al Apóstol Santiago, patrón de la localidad, una joya del siglo XVIII de planta de cruz latina, o Villa Purificación, conocida como “El chalé de Don Jaime”, una antigua vivienda de veraneo, ejemplo de arquitectura modernista y ecléctica, que hoy funciona como centro cultural y alberga una exposición permanente sobre el ecosistema del río Mijares.

 

La experiencia se completa con una gastronomía local robusta y sabrosa, diseñada originalmente para el clima de montaña pero hoy refinada para los paladares actuales. Platos como la olla, el potaje, la fridura, las gachas y los embutidos artesanales conviven con una repostería tradicional de mantecados, pan de higo y almendras garrapiñadas.

 

Y ya solo queda descansar en alguno de los de hoteles con spa o las distintas casas rurales con mucho encanto que se encuentran en el municipio.

Y es que Montanejos no es solo un lugar para visitar, sino un rincón para sentir la naturaleza viva, una invitación a detenerse y a disfrutar de la calma.

 

Ya sea para una escapada de fin de semana o para perderse unos días, ofrece una combinación única de bienestar que, sin duda, invita al viajero a volver.

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