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Utilizar la naturaleza como inspiración

Este 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, una llamada a la acción mundial para la concienciación ambiental. En este caso, Naciones Unidas ha elegido el eslogan #sincontaminaciónporplásticos (#BeatPlasticPollution en inglés), interpelando tanto a ciudadanía como a organizaciones, industria y gobiernos

Producimos más de 430 millones de toneladas de plástico al año, de las cuales dos tercios son productos que se desechan en los océanos. De ahí que la contaminación plástica es central en varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, como la acción climática, la producción sostenible, la protección de mares y océanos y la conservación de la biodiversidad. 

Por eso, Naciones Unidas reivindica la lucha global contra la polución por plásticos este Día Mundial del Medio Ambiente. En la misma línea de la temática que se celebró en el año 2023, el foco ahora se dirige hacia la naturaleza como inspiración para encontrar soluciones que podamos replicar en otros campos de nuestra vida.

Las hojas caídas alimentan al bosque, así como los restos de un animal pueden nutrir a la flora local y generar nueva vida. Si nos fijamos con detalle, podemos ver con facilidad que en la naturaleza nada se desperdicia: todo juega un papel a la hora de formar un ciclo cuyo principio y fin son infinitos. 

Esta capacidad de regeneración ilimitada es la que inspira los modelos de economía circular que buscan mantener el equilibrio entre producción y recursos. Así, surgen las soluciones basadas en la naturaleza (SbN), una serie de propuestas que, tal y como describe la Comisión Europea, están inspiradas y respaldadas por el medio natural, son rentables, proporcionan beneficios ambientales, sociales y económicos y ayudan a crear resiliencia y a favorecer la biodiversidad.

Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer. En este sentido, Naciones Unidas busca alinear nuestras acciones de forma colectiva en el día a día con la sabiduría que percibimos en el medio natural y emplearla como inspiración para diseñar estrategias inteligentes que, entre otras cosas, nos permitan acabar con la contaminación por plásticos.

Group of eco volunteers picking up plastic trash on the beach

Veolia, líder mundial en descarbonización, economía circular y la gestión optimizada de los recursos, apuesta por la circularidad de los recursos y la protección del medio natural como parte esencial de su estrategia global. Así, ha conseguido erigirse como un referente mundial en iniciativas sostenibles, centrando su actividad en los ámbitos de la gestión del ciclo del agua, el procesamiento de los residuos y la eficiencia energética. 

Siempre con el objetivo de proteger la biodiversidad e impulsar la circularidad de los recursos, Veolia ofrece modelos sostenibles que emulan al medio natural.

Aquí van buenas muestras de ello.

Las infraestructuras verdes son aquellas instalaciones que han sido pensadas para integrarse totalmente en su entorno natural, favoreciendo sus funciones ecológicas y la biodiversidad local. La ecofactoría, que es la evolución de las depuradoras de agua tradicionales, constituye el ejemplo paradigmático de infraestructura verde. Algunas de las estrategias que se aplican en este tipo de espacios son:

  • Medir la huella ecológica en plantas ubicadas en zonas sensibles. 
  • Eliminar el uso de fitosanitarios.
  • Crear microhábitats, refugios y zonas de alimentación para las especies locales. 
  • Ayudar a la replantación de flora autóctona.
  • Llevar un control de especies exóticas invasoras. 
  • Reintroducir especies en declive
 

En este último caso, Veolia ha conseguido recuperar en su depuradora de Cabezo Beaza (Cartagena) la malvasía cabeciblanca, un peculiar pato buceador con una población muy escasa en España; o el ratonero patudo, una especie de murciélago en peligro de extinción, en los humedales de depuración de Begudà en Girona.

En el parque El Recorral de Rojales (Alicante), se han construido cinco lagunas artificiales que se han convertido en un humedal rico en biodiversidad, a la vez que evitan vertidos al medio en episodios de lluvias torrenciales.

Veolia también promueve campañas de sensibilización y dirige programas educativos a sus trabajadores y a las comunidades locales, para informar sobre el buen uso y cuidado del agua y sobre la importancia de la protección de los ecosistemas.

Por ejemplo, el programa Veolia Cares anima a los empleados de la compañía a prestar servicios de voluntariado corporativo y dar apoyo a sus respectivas comunidades. De igual manera, la iniciativa BiObserva Voluntariado consiste en la observación, por parte de la plantilla de Veolia, de especies de avifauna en las instalaciones del grupo y su posterior registro, que se comparte con la red internacional de datos GBIF (Sistema Global de Información sobre Biodiversidad) para que puedan ser utilizados en estudios de mejora del conocimiento del estado de la biodiversidad.

El año pasado, participaron 271 voluntarios que llevaron a cabo 9.000 observaciones de 178 especies en 69 plantas diferentes. Desde 2017, año de inicio del programa, se han realizado más de 152.000 observaciones de aves en total.

Uno de los pilares de la transición ecológica reside precisamente en una economía de sistemas circulares de producción y consumo. Estos modelos, al ser más eficientes, disminuyen el uso de materias primas y de gasto energético y producen menos residuos y emisiones.

En esa línea, y gracias a una tecnología avanzada, su conocimiento operativo y su amplia red de estructuras, Veolia crea cadenas de valor realmente circulares en las que se da a los residuos una nueva vida, transformándolos en materias primas de alta calidad.

Por ejemplo, la planta de reciclaje La Red, en Sevilla, gestiona más de 120.000 toneladas de plásticos posconsumo, industriales y agrícolas. Al pasar por sus instalaciones, todo ese desecho se convierte en granza reciclada con nuevos usos en otros productos como film plástico, bolsas de la compra, tapones, tuberías o sistemas de riego.

Del mismo modo, TorrePET en Badajoz está especializada en el reciclaje de PET, el plástico habitual de botellas de bebidas, envases de productos de limpieza y algunas fibras textiles. En sus instalaciones, se emplean cámaras con inteligencia artificial para analizar la calidad de los materiales y mejorar cada paso, así como un sistema de trazabilidad digital que permite saber de dónde viene cada residuo y en qué se convierte.

Todo esto le ha valido a TorrePET ser la primera planta en España con la certificación de “Fin de Condición de Residuo”, que permite suministrar material apto para el contacto con alimentos, según exige el nuevo reglamento europeo.

Por último, la plataforma de polímeros circulares de Veolia Plastiloop se encarga de facilitar la sustitución de plásticos vírgenes garantizando el cumplimiento de las normativas europeas, reduciendo además la huella de carbono y el consumo de recursos naturales. De esta manera, supone una solución práctica y trazable a empresas que quieren avanzar rápidamente a modelos de producción más sostenibles.

Veolia apuesta por la circularidad de los recursos y la protección del medio natural como dos ejes centrales de su estrategia global. Para ello, colabora con diferentes agentes de cambio, tanto públicos como privados, en la búsqueda de respuestas a los grandes retos de sostenibilidad que, debido a su carácter urgente, requieren de soluciones inmediatas e innovadoras, con una eficacia y una conmensurabilidad probadas.

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